Soy compositor musical… o al menos me considero así. Aunque me falta experiencia, quiero compartir contigo, estimada persona lectora, mi motivación para escribir, las herramientas que utilizo y la breve experiencia que tengo en la creación de canciones.
Mi motivación para hacer música
Quiero comenzar esta columna hablando sobre la motivación para escribir. Siempre me encantó la música, pero fue solo en la última década que encontré el valor para animarme a cantar covers, aprender, tener disciplina y luego experimentar con la música y la letra. Aproveché lo que me dejaron mis intentos de composición en 2006 y el año que estudié Producción Musical en 2008. Antes de esos años, pasé por un periodo de confusión y plegarias debido a mis dudas vocacionales, y la opción musical empezó a tomar forma en la segunda mitad de la década del 2000. A pesar de mi fracaso en la universidad (y de un tiempo en el que no quería saber nada de la música), el bichito rítmico siguió en mí; con la ayuda de Dios, perseveré y confirmé mi sueño de ser cantante y crear mis propias canciones.
Primero es la inspiración
En mi caso, primero busqué mi inspiración: ¿cuál era el estilo musical que más resonaba en mí? La respuesta llegó casi de inmediato: el rock. Antes había coqueteado con la música electrónica bailable, principalmente eurodance¹. Además, escuchaba salsa, baladas e incluso estilos más de personales, como los de Kevin Johansen² y los uruguayos Pitufo Lombardo y Alejandro Balbis³.
Fue una oportunidad para crear cosas propias. Mi intención era tomar un poco de todo y de todos para inspirarme, sin deberle nada a nadie en particular. Me incliné por escribir historias fantásticas, dándoles prioridad sobre temas más personales e íntimos. Aún así, mi vida y sus influencias terminaron filtrándose en mi escritura, especialmente considerando mi afición por lo otaku⁴, la fantasía y los videojuegos.

Del tarareo a la pauta
Luego de la inspiración, viene la acción. El empezar a escribir.
En mi caso, siempre empiezo con la música. No sé si hay compositores que comienzan creando la letra y luego le ponen música, pero para mí es al revés. Me inspiro en algún pasaje musical con notas y ritmo, algo simple, solo lo básico. Puede ser un pasaje inventado, o tomado de otro lado (precaviendo cambiarlo para no plagiar). Ese pasaje ya tiene una idea central, un concepto sobre el que quiero componer, antes incluso de pensar en la letra. A partir de ahí, desarrollo el pasaje hasta convertirlo en una breve melodía que empiezo a construir. Es pequeña, pero es un comienzo. La incipiente melodía la compongo en el GarageBand⁵ de mi teléfono, que es la herramienta que más tengo a mano para iniciar un proceso de escritura musical.
Grabar en la pantalla táctil me da una inmediatez que no encuentro en el estudio. No busco la perfección técnica en este punto, sino capturar el calor del momento antes de que la idea se evapore. Esa pista rudimentaria en mi teléfono se convierte en una especie de diario sonoro. Es el espacio seguro donde la canción da sus primeros pasos, libre de juicios, esperando el momento exacto para transformarse en algo más grande

Incorporando letras a la melodía
Y en ese proceso tomo el cuaderno y escribo el primer borrador de letra: un verso, luego otro y otro más, hasta completar una estrofa. Puedo escribir muchas frases, tarjar unas, modificar otras. Luego busco entre las escritas frases o versos que queden bien con otros, y los combino. Al combinar unos cuantos, creo una estrofa. Después esta estrofa inicial puede modificarse con nuevas frases o ajustando la música. Así es como comienza para mí el proceso de escribir una canción.
Escribo estos desarrollos en cuadernos, hojas o a veces en una libreta. Veo la cantidad de líneas, rayas, tachaduras y correcciones. Además, me fijo en las flechas que conectan ideas lejanas y las palabras destacadas para reflejar ideas centrales cerca de los márgenes. Es como un sistema que vive en el papel, que se mueve, que no está quieto. Me produce una profunda satisfacción ver ese panorama. Esas páginas manchadas de tinta o borroneadas con la goma o el dedo reflejan el verdadero mapa de mi pensamiento, un registro latiendo donde un descarte no es realmente un error. Suele pasar que una palabra tachada al inicio de la página o de la jornada recupera su valor horas después en el puente o en el coro de la composición. Y puede ser el mismo día. Es un trabajo puramente artesanal, similar al de un escultor que va quitando el excedente de piedra hasta que la figura oculta se revela ante sus ojos. El corolario de esta etapa se ve cuando el desorden de borradores se transforma en una estructura limpia y con sentido. Ahí es donde percibo que el caos ha valido la pena.
Continuación del proceso
Luego canto para escuchar cómo encaja la letra con la música en esta estrofa inicial. Entonces decido: puedo improvisar una nueva sección (o estrofa) a partir de lo ya esbozado, o animarme a escribir una letra equivalente que mantenga la coherencia con lo escrito y la intención del tema. Quizá grabo pasajes sonoros improvisados sin letra en mi teléfono (en la aplicación de grabador de voz). Luego elijo el más convincente para la canción, ya sea en el momento o dejando los archivos guardados para otro día. También puedo optar por descansar y retomar la decisión más adelante, revisando el material al día siguiente o durante la semana.
El asunto es que, poco a poco, empiezo a escribir la letra sobre esta melodía temprana. Primero, por lo general, una estrofa; luego, lo que corresponda: coro, puente u otra estrofa. Así, la construcción del tema va tomando forma. Si aparece un atasco creativo —como no saber cómo resolver la canción o hacia dónde dirigir la melodía, como me pasó con la última— lo importante es mantener la calma y no dejar que eso me frustre. Otra recomendación es ir trabajando de manera progresiva en más de una composición. Aunque es un poco más difícil, puede ayudar a distraerme de los bloqueos y avanzar con otra pieza mientras pienso cómo resolver el primer prototipo. Pero siempre llega el momento de cerrar el trabajo, lo que implica finalizar la letra sobre la melodía.

Registrando la obra
Es momento de escribir la letra para registrarla. Uso un programa computacional para llamado MuseScore⁶ (presente para Windows y MacOS). Este es un programa especializado en notación digital de partituras y gratuito en sus funciones básicas, como la escritura de pentagramas. Lo que se registra es la línea melódica del tema: si se trata de música instrumental, es la melodía principal. Ahora, si se trata de canciones, es la melodía cantada por la voz principal (con la letra). De todos modos, solo hace falta esa línea melódica para el registro y no la partitura completa con todos los instrumentos. Con algo de conocimiento básico de teoría musical, voy colocando las notas de cada sílaba cantada sobre el pentagrama, cuidando siempre los espacios y silencios. Casi al mismo tiempo escribo los textos de la letra dividiendo cada sílaba para una nota distinta. Es un trabajo largo y a veces un poco tedioso, así que conviene no hacerlo a la carrera ni intentar terminar rápido. Si hace falta, divídelo en sesiones cortas: dos, tres o las necesarias. La idea es que la partitura quede perfecta y lo registrado sea fiel a lo imaginado.
Una vez finalizado, con el título y el nombre del registrador, se envía a la repartición gubernamental encargada del registro de creaciones intelectuales, la CRIN⁷ (Centro de Registros Integrados Nacionales). Antes, esta función la cumplía la DDI (Departamento de Derechos Intelectuales). El trámite puede hacerse presencial o por internet en www.crin.propiedadintelectual.gob.cl, ingresando con Clave Única, R.U.N., pasaporte o D.N.I. extranjero. Se ingresan los datos solicitados: principalmente datos personales, título, autores, y clase de obra. Luego, hay que cargar a la página las muestras de la obra. Como éste caso se trata de una canción, se sube un archivo en formato pdf⁸ con la letra sola, y otro con la partitura de la línea melódica. Luego, se asigna un número de seguimiento y se paga el derecho correspondiente para proceder al registro. El caso se asigna a un funcionario, con quien es posible comunicarse por correo electrónico si es necesario, y que me mantiene informado sobre el avance del trámite, el cual queda listo en pocos días hábiles. Aquí está el procedimiento más detallado, explicado por el mismo CRIN.

Producción e instrumentación
Mientras esperamos el registro, no nos detenemos. Aún falta definir la instrumentación. Si lo que compongo es rock, lo básico es contar con bajo eléctrico, batería, al menos una guitarra y la voz. Yo agrego sintetizadores, coros, otra guitarra y chiptunes⁹. Ese es el germen del estilo Anilab¹⁰ de mi música: algo original, con cada elemento ligado a mi historia. Por eso comienzo a crear la instrumentación de acompañamiento en un DAW¹¹ básico como GarageBand en mi teléfono. Es simple, intuitivo y muy útil. Ahí doy forma a los compases, las secciones, la nota tónica, el ritmo y la duración del tema. Cada instrumento tiene su propio tiempo de creación, y la revisión diaria me permite seguir el progreso y detectar posibles ajustes.
Luego exporto el trabajo desde mi teléfono a la versión de GarageBand en la Mac, o -usando archivos de sonido en formatos como WAV¹² o MP3¹³- a otra DAW. A partir de ahí sigo creando las pistas de las composiciones, aprovechando las bibliotecas extendidas y los distintos instrumentos que ofrece cada DAW. Esto incluye instrumentos virtuales o VST¹⁴ como los de Reaper¹⁵, o bibliotecas de sonido de software como Ignite o el propio GarageBand de la Mac. A veces también uso archivos de sonido extraídos de programas auxiliares como el de cantantes virtuales en Voice Changer¹⁶, chiptunes elaborados a partir de MIDI¹⁷ y procesados en GXSCC de Gashisoft¹⁸, o ciertas modificaciones de sonido hechas con Audacity¹⁹.
He procurado avanzar un poco cada día y así escuchar cómo la pista instrumental va tomando forma. Es un proceso, hay que tener paciencia. Así hasta que me convenzo de lo que escucho se parece a lo que imaginé. Ahí considero que la canción tiene una forma final (o casi final), por lo que dejo de modificarla. En esta parte hay que ser estricto y pensar en “fase terminada”. Si no, empezaremos a buscarle detalles sin fin y no saldremos nunca de esa trampa. Así que a lo hecho, pecho.

Cierre y publicación
Es probable que el proceso de registro esté terminado antes que la pista, lo cual es una gran noticia. Una vez completado el registro, podremos dedicarnos con más calma a la mezcla y masterización. Cuando estos pasos estén listos, la obra intelectual estará registrada y protegida. Pero hay otro proceso que no les he comentado, y es la protección del fonograma.²⁰ Se diferencia de la protección de la canción como la describí, que es de competencia del autor o compositor. Lo que busca es proteger la principal copia de la grabación sonora, llamado Master. Por lo tanto, si eres cantautor y produces tus propias pistas, deberías hacer ambas. Y este proceso es comentado por CRIN en este link. Luego de eso, podremos subirla al canal o plataforma elegida —en mi caso, YouTube—. Así podré empezar cuanto antes la grabación del video para compartir y difundir el tema con toda la comunidad.
Concluyendo, así es como creo una canción. Es un proceso al que le tengo mucho respeto. La sensación que me genera saber que transformo el entorno y lego algo es fantástica. Dejar huella debe ser el objetivo de cada ser humano, aún de los más anónimos. Y si puedo hacerlo con algo que disfruto como la música, mejor aún. La música me ha dado grandes momentos y siento que puedo dejar algo en compensación.
¹ El eurodance es un género de música electrónica de baile nacido en Europa a finales de los años 80. Combina ritmos enérgicos de house y techno con voces melódicas, raps rápidos y sintetizadores comerciales muy pegadizos. Destaca por su ritmo acelerado (entre 120 y 140 BPM) y letras optimistas, dominando las pistas de baile globales durante toda la década de los 90. (ay. Modo IA Google)
² Músico argentino-estadounidense que saltó a la masividad en la década del 2000 con su disco «Sur o no Sur». Su música mezcla rock, pop, folklore latinoamericano e influencias anglo. La tendencia musical que elabora encuentra eco en otros músicos como Julieta Venegas, Jorge Drexler y Gepe.
³ Pitufo Lombardo y Alejandro Balbis son dos cantautores uruguayos, parte de la tendencia llamada MPU (Música popular uruguaya) que mezcla rock, pop, candombe y murga del Uruguay con folklore latinoamericano y temas cotidianos. De Pitufo Lombardo destaco su disco debut, Rocanrol (2007), con una homenaje en ‘Cuatro Pétalos’ a los Beatles. De Alejandro Balbis, uno de sus temas más inspiradores personalmente es ‘Fiera Enjaulada’, del disco ‘El Gran Pez’ (2015).
⁴ El término otaku (おたく) se utiliza para describir a una persona apasionada o fanática de un tema específico. En Occidente, se asocia casi exclusivamente a los fanáticos del anime, el manga, los videojuegos y la cultura japonesa, mientras que en Japón puede referirse a un nivel extremo de fanatismo sobre cualquier cosa. (ay. Modo IA Google)
⁵ GarageBand es una Estación de Trabajo de Audio Digital (DAW) gratuita que viene incorporada en los teléfonos Iphone y en los computadores Mac. Es desarrollada por Apple y permite salvar y exportar los trabajos tanto como proyectos como archivos de audio.
⁶ Musescore es un programa de notación musical para computadoras disponible para Windows, Mac y GNU/Linux. Permite elegri notas, tiempos, instrumentos y ampliar el número de pautas y compases colocándolos en una partitura digital, que es su interfaz de usuario. Es desarrollado por su propia comunidad de desarrolladores.
⁷ CRIN es el acrónimo de Centro de Registros Integrados Nacionales, plataforma dependiente de un organismo gubernamental de Chile, el Departamento de Derechos Intelectuales (DDI), regido por el Servicio Nacional del Patrimonio del Ministerio de las Culturas, Artes y Patrimonio. Es la plataforma encargada de registrar las obras intelectuales y artísticas creadas por connacionales y residentes, incluyendo las obras musicales y los registros radiofónicos.
⁸ Pdf es un formato de documento, abreviatura de Portable Document Format. Mantiene la imagen, las fuentes, el formato y el texto intacto del documento, sin modificaciones, no importa donde se abra. Es desarrollado por Adobe.
⁹ Chiptune es un estilo musical basado en sonidos armónicos generados por tonos de chips de computadoras, consolas de videojuegos, máquinas de arcade, consolas portátiles o similares, y sus emuladores externos. Por extensión, se llama también así al conjunto de sonidos generados por estos chips o que los emulan.
¹⁰ Anilab es mi propio estilo musical, que mezcla pop-punk con chiptunes y temáticas de animé y cultura japonesa u otaku. Cada cierto tiempo saco canciones con este estilo sonoro en mi web y plataformas digitales. Su logo es una especie de dragón/grifo llamada Doruneo, de color dorado, sobre un fondo en el que sobresale un engranaje con rayos salientes.
¹¹ DAW es la abreviatura de Digital Audio Workstation o Estación de Trabajo Audio Digital. Es un programa computacional que permite crear música y exportarla a diversos formatos.
¹² WAV es un formato de archivo de audio que guarda sonidos sin compresión. Fue desarrollado por Microsoft e IBM. Su extensión es .wav. Entre los más usados, es uno de los que conserva mejor la calidad del audio.
¹³ MP3 es un formato de archivo de audio que comprime los sonidos hasta 10 veces, descartando frecuencias inaudibles para el oído humano. Es el formato más popular del mundo. Fue desarrollado por el científico Karlheinz Brandenburg, a la cabeza de un equipo en el instituto de investigación alemán Instituto Fraunhofer IIS y con la empresa Thomson Multimedia. Su extensión es .mp3.
¹⁴ VST es la sigla de Virtual Studio Technology. Es un estándar de interfaz sonoro que permite reproducir y controlar efectos de sonido como si se tratara de un instrumento musical, usando un controlador MIDI. Fue desarrollado por la firma alemana Steinberg. Los DAW suelen usar muchos de estos VST para crear y secuenciar sonidos.
¹⁵ Reaper es un DAW o Estación de Trabajo de Audio Digital desarrollado por Cockos. Sirve para grabar, editar, mezclar, masterizar y producir música o cualquier tipo de contenido de audio. Es ampliamente reconocida por ser una alternativa ligera, altamente personalizable y económica frente a otras alternativas más conocidas y con grandes empresas detrás de ellas.
¹⁶ Un Voice Changer (o modulador de voz) es un software o dispositivo de hardware que modifica el tono, el timbre o la calidad de tu voz. Puede aplicar efectos de distorsión para hacerte sonar como un personaje o, utilizando Inteligencia Artificial (IA), clonar tu voz y hacerte hablar (o cantar) con la voz de otra persona (según Modo AI de Google y Wikipedia). El que yo uso es el Realtime Voice Changer Client for RVC, desarrollado por W. Okada.
¹⁷ El MIDI (Interfaz Digital de Instrumentos Musicales) es un lenguaje y protocolo universal que permite a los instrumentos musicales electrónicos, computadoras y equipos de audio comunicarse entre sí. No transmite sonido, sino que envía datos digitales (información sobre qué nota se toca, cuándo y con qué fuerza). (según Modo AI de Google y Wikipedia)
¹⁸ GXSCC es un popular software gratuito para Windows que convierte archivos MIDI estándar en música estilo «chiptune» u 8-bits, emulando el sonido clásico de los chips de videojuegos antiguos como la consola Famicom o el chip SCC de MSX. Su desarrollador es el grupo de programadores (o un particular) japonés Gashisoft (según Modo AI de Google y Wikipedia).
¹⁹ Audacity es la aplicación informática multiplataforma de código abierto y gratuita más popular del mundo para la grabación y edición de audio digital. Está disponible de forma oficial para sistemas operativos como Windows, macOS y Linux (según Modo AI de Google y Wikipedia).
²⁰ A diferencia de los derechos de autor que protegen la composición (la letra y música en sí), el fonograma protege el sonido grabado como producto comercial (según Modo AI de Google y Wikipedia).
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