En My Hero’s Café

Lámpara gigante del caracol norte. Dos Caracoles, Providencia.

La última semana de noviembre de 2022 estaba ocupado con el vitrineo y las compras para la Navidad. Tenía tiempo para esto sólo después de mi jornada de trabajo, y decidí acudir a los centros comerciales. El Portal Lyon, primero, y luego a Dos Caracoles. Ambos ubicados en esquinas paralelas de Nueva de Lyon con Avenida Providencia. En Dos Caracoles estaba paseándome entre los pasillos con pendiente viendo las distintas vitrinas de las tiendas. Todas tenían tópicos parecidos: manga, comic, figuras de acción, estatuas, videojuegos, juguetes y juegos, poleras y cosplay, etc. Todas cosas que me interesan bastante en mi etapa actual, más otaku. Pero además me encontré con una cafetería geek en la planta baja del Caracol Norte. Sin embargo, como estaban muy cerca de la hora de cierre, decidí que pasaría al día siguiente.

Las cafeterías y restoranes geek son lugares temáticos relacionados con comic, manga, animé, videojuegos, etc. y donde la comida, la bebida y la decoración tienen relación con esos tópicos. Los ejemplos más claros son la Cafetería Cosplay en el Barrio República, y Magikoffee en el Barrio Lastarria. Ambos en Santiago Centro. El tópico central en ambos es la cultura del animé japonés, con sus series, personajes y caracterizaciones. A simple vista, My Hero’s Café correspondía a ese tópico.

Plano general del Café, desde mi mesa.

Llegué a Dos Caracoles e ingresé al lugar: Era todo el espacio de la planta baja del Caracol Norte, menos los pasillos en pendiente del recinto, separados del café por los muros que conformaban la baranda del nivel de ese pasillo. El cierre era completado por una reja que era la que deba acceso a la caja, primero, detrás de la cual estaba la cocina. Y frente a estas estaba la planta baja como tal, donde había mesas y sillas dispuestas, además de una biblioteca de mangas, y muebles que contenían consolas de videojuegos operativas y dispuestas al uso por parte de los comensales. Los muros mostraban imágenes de personajes de manga y animé. Había incluso algunas estatuas de personajes de animés populares. Ahí entré yo y me acomodé en una silla, junto a una mesa. Cada mesa tenía una decoración de animé. La mía era redonda y pequeña, ideal para dos personas, y con la imagen del Ojo de Sharingan de la serie Naruto como su cubierta. Sobre ella, un frasquito de sal, un envase de kétchup y uno de mostaza.

Plano cerrado del Café, mirando al oriente.

Casi de inmediato llegó la garzona, atendiéndome de manera amable, pero advirtiéndome que estaban cerca de cerrar la jornada. Por lo tanto, hice una revisión rápida del menú, y ordené una hamburguesa Pochita y un jugo, de mango por lo que recuerdo aunque pudo haber sido de durazno. Luego de tomar mi pedido, la mesera fue a dictar la comanda y yo quedé en mi mesa, esperándola. Ya se me ocurriría que hacer para amenizar mi espera.

El lugar era amplio y muy luminosos. Pasee mi mirada por los muros, las estatuas y también por algunos de los pocos comensales que estaban a esa hora en el lugar. Estaban disfrutando su velada en una mesa bien dispuesta, jugando Mario Kart en una consola ubicada frente a su mesa. Se notaba que la estaban pasando bien.

El antiguo Protobar, ubicado en el Caracol Norte. Foto tomada de una búsqueda de Google.

Ahora que repaso su historia, no puedo dejar de romper una lanza por el antecesor de la cafetería, el local llamado Protobar. Y lo digo porque recuerdo haber acudido en una ocasión al antiguo local. Fue una tarde de otoño y decidí en plena semana laboral (por lo que recuerdo) ordenar una hamburguesa hace algunos años. Fue una buena experiencia e incluso me di el lujo de jugar Mario Kart. Comí sabroso y lo pasé bien. En ese momento fue una muy buena experiencia, aún no recordando el año (¿2018?).

Volviendo a mi momento en el My Hero’s, decidí probar suerte en la mangateca. Busqué algo que me interesara y encontré el volumen 2 de Chainsaw Man. Lo llevé a mi mesa y comencé la lectura con fruición. Era una instancia que me debía a mi mismo por haber descontinuado su lectura. Volví a disfrutarlo como hace un mes o más atrás. La historia me llamaba la atención y quería saber como seguiría. Avancé bastantes páginas dentro del volúmen y me enteré de bastantes cosas del argumento. En eso estaba cuando llega la garzona con mi orden.

La hamburguesa Pochita. Con las papas fritas, el jugo y el Volumen 2 de Chainsaw Man.

Trajo la hamburguesa Pochita y mi jugo de fruto claro. Agradecí y se alejó mientras observaba la hamburguesa en cuestión. Era el pan de base, ligeramente tostado, sobre el cual iban una cama de palta, doble tocino crispy, doble queso fundido, una hamburguesa angus bastante gruesa, papas hilo en abundancia, el otro pan encima, un par de ojos hechos de crema y aceituna negra, y una galleta salada simulando la hoja de una motosierra. Además venía acompañada de una orden de papas fritas las que me comí con algo de culpa (no debía comer frituras en esa época). Y el jugo, claro está. La hamburguesa fue una de las más jugosas que me comí en el último tiempo. Disfruté cada mascada. La carne estaba jugosa y sabrosa. Y el resto de los ingredientes acompañaban con equilibrio. Las papas, bastante ricas, y el jugo, helado y refrescante. Siento hambre mientras escribo esto, de tan solo acordarme.

La probé con kétchup, con mostaza, con más sal, mezclando los ingredientes y sin mezclarlos, y el resultado fue siempre un sabor de competencia. Me hice barrabrava de esta hamburguesa.

Luego proseguí con las papas, y estaban un tanto húmedas, pero no demasiado. Sabrosas y de buen tamaño.

Para completar mi exploración, me di una vuelta con las estatuas de los animés que aparecían ahí. Les tomé fotografías. Había un togepi, un Monkey D. Luffy, una Asuka Langley, un Majin Boo y una 2D de Power, de Chainsaw Man. Le añadieron animé y colorido al café. Y tenían una variedad de manga bastante relevantes en el librero donde abundaba.

Me sentí cómodo en este lugar, sin duda fue una buena tarde. Quedé pochito con mi Pochita -no era una hamburguesa para nada pequeña- y disfruté la velada en un lugar que se identificaba con mis gustos de animé y geekeria. Espero volver algún día y probar algo más de su menú. La atención fue la adecuada, y no se demoraron ni con la toma de la comanda, ni con la entrega. Para mi es un lugar recomendable, quizá en algunos horarios pueda atocharse, así que mejor vaya con tiempo. Y como el tiempo es oro, puedes revisar el menú acá. Tienen opciones veganas y es un lugar iluminado y con presencia de media para distraerse. Este My Hero’s Café es un lugar para comer y disfrutar.

Plano general del Café, desde el oriente.

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